Cuando la IA revive el pasado: ¿Avance tecnológico o dilema emocional?
IA Emociones
En los últimos años, la tecnología ha irrumpido en el ámbito de las emociones humanas y la preservación de la memoria. Uno de los temas más debatidos es el uso de la IA para simular digitalmente la presencia de seres queridos fallecidos. La integración de algoritmos de aprendizaje automático relacionados con el procesamiento del lenguaje natural permite imitar el comportamiento humano, creando un avatar digital de nuestros seres queridos e incluso de nosotros mismos. Aunque la tecnología puede orientarse a convertirse en un sanador emocional, nuevos aspectos relacionados con la IA pueden transformar ese punto de llegada en algo siniestro.
Si bien estos avances tecnológicos prometen ofrecer consuelo aliviando el malestar emocional, también plantean preocupaciones significativas. La réplica de la presencia humana en formato digital puede difuminar los límites entre la vida y la muerte, generando complejas cuestiones éticas y psicológicas. A medida que la IA continúa evolucionando, es imperativo considerar cuidadosamente sus implicaciones en las relaciones interpersonales y el crecimiento personal, asegurando que la búsqueda del progreso tecnológico no frene inadvertidamente el desarrollo emocional natural.
La tecnología no es más que magia que hemos aprendido a entender.
Con la intervención de la IA y la tecnología en la gestión de personas fallecidas, se ha acuñado el nuevo término necromancia digital. Este término también podría referirse al uso de imágenes generadas por ordenador (CGI), que no está directamente relacionado con la IA pero cada día está más conectado. Durante años, esta técnica se ha aplicado a personas famosas fallecidas como Dalí o Morgan Freeman, pero debido al fácil acceso a estas tecnologías, se ha dado un paso más allá, permitiendo que la gente empiece a usar la propia tecnología para comunicarse con seres queridos fallecidos.
Uno de los mayores hitos se alcanzó en 2020, cuando la cadena surcoreana MBC emitió el documental "I Met You", en el que una madre pudo "reencontrarse" con su hija, fallecida en 2016 a los 7 años debido a una enfermedad rara. En el documental podemos observar varios momentos en los que la madre está completamente cubierta con equipamiento de croma, y después el plano cambia al mundo de realidad virtual, donde se reúne con su hija.
Profundizando más en el tema de la IA, se han creado nuevas formas de revivir a nuestros seres queridos fallecidos. Gracias a la posibilidad de crear GPTs personalizados en OpenAI con nuestros datos personales, entrenando nuevos modelos con toda la información de nuestros seres queridos como voz, forma de pensar, creencias... Esto implica la forma en que estructuramos nuestra propia comunicación, expresiones... Básicamente creando una copia perfecta de las cosas que nos hacen únicos, transformando la popular frase "cada persona es única y diferente" en "cada persona es diferente pero replicable".
En el siguiente blog se aborda este tema, ya que un usuario replicó a su amigo usando algunos tweets, libros... El usuario compara esta nueva tendencia vital con un episodio de la serie de Netflix Black Mirror. En la serie, el episodio titulado 'Be Right Back' muestra la vida de Martha, una chica que perdió a su pareja, Ash. Finalmente, la copia digital de él se convierte en el nuevo Ash.
A medida que la IA continúa evolucionando, nos acercamos a una realidad distópica donde la única diferencia entre la humanidad y la tecnología es el hecho de que somos la versión original, la primera de muchas copias que pueden crearse. Esto también afectará a cómo los seres humanos afrontan el duelo por la pérdida de un ser querido, pudiendo generar importantes desafíos emocionales en el futuro. A medida que la IA avanza en la réplica de nuestros pensamientos, comportamientos e incluso características emocionales sutiles, corremos el riesgo de entrar en una realidad donde la individualidad y la unicidad pierden su valor. El concepto de ser único en su especie podría pronto ser reemplazado por uno de muchos, planteando profundas cuestiones sobre identidad, autenticidad y la verdadera esencia de ser humano.
A medida que la IA avanza y transforma nuestra comprensión de la vida y la muerte, debemos plantearnos: ¿estamos preparados para un futuro en el que la muerte ya no marque un límite definitivo, sino que se convierta en el inicio de la preservación digital? ¿Y qué precio pagará nuestra humanidad por este cambio?